Page 83 - Rosario Corinto 08
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hospitales de los enfermos, entró en ellos, asistiendo con mucha puntualidad y caridad”, murió
sirviendo al prójimo. La caridad fue derrochada por los distintos párrocos pero, en mayor medida,
las órdenes religiosas de los padres jesuitas y los capuchinos, que dieron su vida por amor: “Nadie
tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn 15, 13)”. Semanas después, veintitrés de
los veinticuatro frailes del convento de Capuchinos (Gran Vía), estaban agonizando.
Era otra noche de esa fatídica primavera cuando las campanas sonaban en toda la ciudad.
El Obispo había fallecido; también el Corregidor. Murcia se quedaba sin cabezas que ordenaran la
tribulación. En medio del caos, el padre fray Martín lanzó una profecía: “Rueguen a Dios que yo
muera y se acabará la peste”. El 13 de agosto el milagroso fraile falleció y con él la peste se cobró
su última víctima. El pueblo se abalanzó sobre el difunto arrancando a jirones su ropa. Todos los
nobles quisieron enterrarlo en sus respectivas capillas. Acudió toda Murcia al funeral y el Ayun-
tamiento pagó el entierro. Y por supuesto, tras la novena del regidor, se agradeció también a San
Antonio por contribuir al fin de la epidemia, tradición que aún se mantiene.
Cuando los ciudadanos volvieron a Murcia tras su exilio, las hierbas habían crecido no sólo
en las calles, sino en el interior de sus viviendas. Las tiendas estaban completamente cerradas, mu-
chas de ellas saqueadas, y Murcia sumida en la más terrible de las miserias. Era irreconocible. Sólo
habían quedado setecientos murcianos entre la ciudad y la huerta abandonada, convirtiéndose en
un pasto de bandidos que ni la Santa Hermandad podía contener. Tres años después la riada de
San Calixto asolaría de nuevo la ciudad, destruyendo el 80% de sus edificios con varios metros de
agua que la convertían en un “gran océano”.
Murcia sabe de esto.
Fuentes:
Archivo Municipal de Murcia.
ibliografía:
Caballero Ponce, J.F., El año de la plaga: mecanismos de defensa ante la peste de 1648 en la ciudad de Murcia. Murcia, Universidad
de Murcia, 2018.
Casal Martínez, F., “Dos epidemias de peste bubónica en Cartagena (1648 y 1676) y una terrible de paludismo en 1785”, en De his-
toria médica murciana: las epidemias, vol.II, Murcia, Academia Alfonso X el Sabio, 1981, págs. 67-165.
Frutos Baeza, J., Bosquejo histórico de Murcia y su concejo, Murcia: Academia Alfonso X el Sabio, 1988.
Hernández Franco, J., “Morfología de la peste de 1677-78 en Murcia”, Estudis. Revista de Historia Moderna, 9, 1982, págs. 101-130.
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