Page 85 - Rosario Corinto 08
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de España y otras personas de la corte que han de acudir a la ciudad de Murcia2.
       Ante aquel trascendente anuncio, el concejo se ocupó de atender el obligado protocolo, las

fiestas públicas para exteriorizar el júbilo de la población, y la preparación de las estancias reales.
Unos días después llegaría a Murcia el séquito real. El Concejo se volcó en el recibimiento de los
reyes, haciéndole obsequio de numerosos presentes. La estancia en la ciudad iba a ser larga3. Mur-
cia sería tomada como cuartel general donde se prepararía la campaña de 1488 contra la frontera
oriental del reino de Granada4. Tres edificios hubieron de ser preparados convenientemente para
el alojamiento de los reyes y sus acompañantes: la casa del Obispo, el palacio del Adelantado, y
la Casa de la Corte. Por la proximidad entre el palacio del Adelantado, ubicado donde hoy se en-
cuentra el palacio Episcopal, y la casa del Obispo, situada en frente, quedarían ambas edificaciones
comunicadas de manera temporal mientras durara la estancia de los reyes, construyéndose para
tal fin un andamiaje de madera5. Era en aquellos años obispo de Cartagena don Rodrigo de Borja
(1480-1492), quien fuera después ordenado Cardenal de la Santa Iglesia de Roma, y elegido Sumo
Pontífice en 1492, tomando el nombre de Alejandro VII6.

       Era ya habitual durante el siglo XV en Murcia preparar la festividad del Corpus Christi
con cierta antelación. Aquel año de 1488, cobraría una especial relevancia con la presencia de los
reyes en la ciudad. Aunque, la organización de la procesión siempre correspondía (y corresponde)
al Cabildo de la Catedral, participaban también en los gastos de la celebración tanto el concejo,
como los distintos gremios o cofradías. A veces, para sufragar los gastos, era necesario aplicar un
tributo especial. Además, para la motivación de la población se disponían una serie de elementos
que contribuían a la magnificencia del acontecimiento. Se disponían colgaduras en calles y plazas
del recorrido, se erigían tribunas para las autoridades y espectadores. Se construían altares, y antici-
padamente se celebraban cabalgatas, pregones y corridas de toros, incluso en ocasiones, después de
la celebración de la festividad del Corpus, las fiestas se podían extender hasta el domingo siguiente.

       Para un mayor ornato de aquella procesión de 1488, los reyes encargaron un frontal de tres
alturas para ser colgado en la catedral, decorado con bordados y abundante imaginería7. Durante
su estancia en Murcia, también hicieron gala los monarcas de su devoción cristiana, visitando a
menudo la imagen de nuestra Señora de la Claustra8. Era entonces la festividad del Corpus la más
importante del calendario. La solemne procesión discurría por las calles de Murcia sin un itinerario
fijo. En el recorrido, se solían alternar las calles cada año, con excepción de Trapería, tomada de
alguna forma como la carrera oficial de la procesión. Era esa céntrica calle donde la solemne pro-
cesión era contemplada por numeroso público y las distintas autoridades. Es allí donde se erigen
tribunas especiales para tal fin. Además, en el siglo XV ya existía la costumbre de cubrir con toldos
en esa señalada fecha la calle Trapería para paliar el calor9.

       El día 5 de junio de 1488 tuvo lugar la solemne procesión del Cuerpo de Dios con la presen-
cia en Murcia de los Reyes Católicos. Aunque no encontramos ninguna crónica directa de cómo
fue la composición de aquel cortejo, sí existen autores como Rubio García, Torres Fontes o Chacón
Jiménez, que relatan numerosos detalles de la disposición, estructura y liturgia que caracterizaba a
dicha procesión a finales del siglo XV.

       El cortejo debió ser encabezado por un grupo de atabales y menestriles anunciando a la
población de la proximidad de la procesión. Los menestriles estaban asociados a los grupos de
juglares de época medieval, en concreto eran instrumentos musicales de viento como chirimías,

2 A. M. M. Carta misiva de los Reyes Católicos al concejo de Murcia, ordenando preparar el alojamiento para la corte [Leg. 4272, n. 56]
3 A pesar de cierta controversia con las fechas, Torres Fontes y Bellot dan la estancia de los Reyes Católicos en Murcia desde el 26 de abril hasta el 28 de
julio de 1488.
4 La guerra contra el reino de Granada se extendió durante un periodo de diez años en campañas activas que solían alargarse entre las estaciones de pri-
mavera y otoño.
5 TORRES FONTES, J. 1960, Mvrgetana nº 14. Estampas de la vida en Murcia en el reinado de los Reyes Católicos. Murcia,
6 DÍAZ CASSOU, P. 1895, Serie de los Obispos de Cartagena. Sus Hechos y su Tiempo. Madrid, pág. 63
7 CASCALES, F. 1614, Discursos Históricos de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Murcia. Capítulo VI, pág. 288. Madrid.
8 El Licenciado Cascales describe que los Reyes Católicos se hicieron retratar en dicho retablo “el rey Don Fernando a la mano derecha de la Virgen y la reina
doña Isabel a la izquierda”.
9 RUBIO GARCÍA, L. 1987, La procesión del Corpus en el siglo XV en Murcia. Murcia.

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