Page 53 - Rosario Corinto 10
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“Por el contrario, vestíos del Señor Jesucristo”
Cuando Nuestro Señor es expoliado de sus vestiduras aparece como debemos reconocerlo.
Ya no tiene esas vestiduras de hombre, se nos presenta con todo su amor. Nosotros tenemos que
quitarnos también ese velo que tenemos en los ojos y lograr sacar todo el amor y caridad que Dios
nos tiene y que nosotros debemos mostrar al prójimo.
Jesús nos ha revelado su gracia infinita. El papa Francisco en Evangelii Gaudium (167)
dice: “Si, como dice san Agustín, nosotros no amamos sino lo que es bello, el Hijo hecho hombre,
revelación de la infinita belleza, es sumamente amable, y nos atrae hacia sí con lazos de amor.”
Revelemos nuestra belleza, despojémonos de lo malo, de la túnica de Herodes, y veamos el mundo
con el amor y caridad reveladas por Dios.
En la tarima trasera encontramos una cita de Efesios 4:2:
Deponere vos scundum pristinam conversationem veterem hominem.
“Según la pasada manera de vivir, despojaos del hombre antiguo”
Hombre nuevo y hombre viejo, antiguo. Cristo invitó a aquellas civilizaciones a que se despoja-
ran de sus creencias antiguas, todo eso está acabado. Jesús les invita a que sigan su Buena Nueva
y se olviden de lo viejo. La túnica que le pone Herodes es lo viejo, las malas creencias y, en este
caso, las malas obras. Jesús representa en su expolio a las nuevas generaciones, y así, se despoja de
todo lo antiguo. Vemos el tránsito que decía san Agustín: “El que pasa al lado de Cristo, pasa del
temor al amor y comienza a poder cumplir con el amor lo que con el temor no podía.” (S 32, 8)
En la tarima izquierda leemos una cita de 2 Cor. 8:9:
Quoniam propter vos egenus factus es, cum esset dives, ut illus inopia vos divites essetis.
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