Page 92 - Rosario Corinto 10
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rivación de las ofrendas que los antiguos encapuchados que desfilaban por las calles de Murcia
cumpliendo penitencia los días de Cuaresma, entregaban a su paso a la muchedumbre, que aterro-
rizada, se arremolinaba para verlos, bien por piedad, bien para restituir bienes que consideraban
robados a la comunidad o bien, los más, lo hacían con el deseo de ayudar a las clases más pobres,
que aceptaban aquellos presentes sin plantearse siquiera quienes eran los penitentes. Se entregaba
pan, carne, dinero, u objetos que habían sido robados y este pago permitía al postulante confesarse,
mostrando arrepentimiento.
En la actualidad, los caramelos son símbolo inequívoco de la hospitalidad de los murcianos,
y como no podía ser de otra manera, no se trata de unos caramelos cualesquiera, sino que algunos
de los que se regalan están revestidos con el tradicional envoltorio que incluye los habituales “ver-
sos nazarenos”.
Estos comenzaron a incluirse en los embalajes de los caramelos largos a mediados del siglo
XIX, siendo el poeta D. José Selgas el precursor de los mismos, con sus “Versos para caramelos”,
34 coplas alusivas a la Semana Santa y sus caramelos.
Una de ellas reza de la siguiente manera:
“Nací por Semana Santa
y asegura un nazareno,
y de ello nadie se espanta,
que me ha llevado en su seno.”
La costumbre de escribir versos para los caramelos continuó en las tertulias de finales del
XIX y principios del XX, comenzando a publicarse en los diarios. Estas estrofas comenzaron tam-
bién a aludir a procesiones concretas, como la del Miércoles Santo, Viernes Santo e incluso, a los
penitentes:
“Las muchachas del Barrio
son el demonio;
al Berrugo del Carmen
le han hecho un moño” 2
Donde se menciona el conocido paso del Berrugo y el carácter festivo del barrio del Car-
men.
“Y sale la Dolorosa,
la madre de los cristianos,
obra del insigne Salzillo,
orgullo de los murcianos”.
“Descalzo va el penitente,
por las calles desfilando.
Ruega a Dios humildemente
que nos vaya perdonando.”
Las castizas confiterías de Murcia anunciaban los caramelos para los nazarenos, que vendían
“por arrobas”, como en la Confitería de la Ezequiela. O los famosos caramelos de la Confitería
Solís. Los tradicionales caramelos largos se elaboraban en la confitería El Gallego, conocida años
más tarde como la de Ruiz-Funes. Allí, dichos dulces se envolvían en papeles impresos con las
coplillas de Semana Santa que componían para ello los murcianos Nicolás Baquero Almansa, Eu-
2 José Martínez Tornel. Cantares populares murcianos. Diario de Murcia. 1892.
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