Page 162 - Rosario Corinto 11
P. 162

al cáliz en tu oración,
                                                       preso de tantas afrentas
                                                      que la humana condición
                                                    te inflige con ansias cruentas?
                                                    Getsemaní es senda estrecha,
                                                       singular huerto cerrado
                                                    de la angustia que te acecha
                                                     como al trigo al ser segado,
                                                       cuando llega la cosecha.
                                                      Después sufres los flagelos
                                                     de la crueldad inhumana,
                                                     que, ignorando tus anhelos,

                                                         en azotarte se afana
                                                    siendo Tú el Rey de los Cielos.

                                                      Con serenidad y firmeza,
                                                      permaneces sin quejarte,
                                                       por tu divina Nobleza
                                                       no puedes sino apenarte
                                                      de nuestra débil pobreza.

                                                        ¿Cómo te coronarán,
                                                       si eres Monarca divino?
                                                       ¿Qué corona escogerán?
                                                        Eligen el feroz espino,
                                                       otra vez te humillarán.
                                                      Desdicha de tus captores,
                                                      ignorando que tus Sienes
                                                      emanan los resplandores,
                                                      fuente de todos los bienes
                                                       y auxilio de los dolores.
                                                     La Cruz de nuestro pecado
                                                       cargas sobre tu Espalda,
                                                     por ella nos has perdonado
                                                        y así la deuda se salda
                                                    del que en Ti se ha confiado.
                                                     Caminante sí hay camino,
                                                        el de Jesús Nazareno,
                                                        sigámosle a su destino
                                                       y acertaremos de pleno:
                                                      el Cielo será nuestro Sino.
                                                       Verónica, Santa Mujer,
                                                   pues pronto sale a ayudarte…
                                                     ¡Qué piadosa habría de ser,
                                                      para tu Rostro limpiarte

                                                        y tu faz grabada ver!
                                                       Paño que Tú bendijiste
                                                       en premio a su valentía,
                                                     fue la prenda que escogiste
                                                        para ensalzar la valía
                                                   que en su humildad advertiste.

162
   157   158   159   160   161   162   163   164   165   166   167