Page 163 - Rosario Corinto 11
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Los soldados sin demora,
se apremian para expoliar
al Reo inocente, que ahora
su vida quiere entregar,
por esta grey pecadora.
Ya estás pobre y despojado
de honores y dignidades
siendo Dios te has rebajado
a todas las calamidades
y penas menos el pecado.
Y allí firme junto a Ti,
está Juan, tu fiel amigo,
yo quisiera ser así:
de tu Amor un buen testigo
que siempre te diga que “Sí”.
Lo hiciste merecedor
de evangélica autoría,
le mostraste el resplandor
de tu santa Parusía:
el triunfo de su Creador.
Tras él, María Dolorosa,
la Madre que su ser te dio
y la mujer más hermosa
que el Padre un día creó,
sufre su dolor, piadosa.
Por su Pureza clemente,
no merece la cruel pena
de verte morir inocente,
preso de injusta condena,
por tu bondad indulgente.
Vienes tú, ya consumado
el Sacrificio Pascual,
mueres hoy Crucificado
para librarnos del mal,
por tu Caridad entregado.
Abrazas al pecador,
que te busca, penitente,
para ser tu servidor,
Tú eres Amigo paciente
que olvida pronto el error.
Mirad de nuevo a María,
frágil, pero inquebrantable,
a Dios su dolor confía,
y ya perdona al culpable
que hoy su Corazón abría.
Tras las penas del Calvario,
lleva nuestros corazones,
en las cuentas del Rosario,
escucha nuestras oraciones
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