Page 70 - Rosario Corinto 08
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El primitivo oratorio
La narrativa discursiva del Cristo de la Paciencia es, ante todo, el principal argumento para
la comprensión profunda de la obra. El simulacro del Salvador, sentado sobre un escabel tras la
flagelación y coronado de espinas (acaso faltando el indispensable aderezo textil de la púrpura),
recurre al pasaje de la prisión de Cristo en las mazmorras del Pretorio. Así, justo antes de ser lle-
vado ante la presencia del procurador para ser sentenciado, se muestra malherido y ultrajado con
las “arma Christi” referidas a la burlesca representación operada por la soldadesca romana. Este
punto de partida abunda, pues, en su disparidad con aquellas otras representaciones andaluzas
con las que, pese a compartir advocación (Humildad y Paciencia) se desarrollan en el relato, bien
diferente, del monte Calvario14.
Esta apariencia permite vincular su conformación escultórica con aquel fondo pictórico
que, hasta 1936, existió en la aludida capilla del Sepulcro (hoy de San Cayetano). Fuentes, con
cierto asombro, describió la “extraña y poco conveniente pin-
tura al fresco, representando una cárcel con rejas, ancianos y
soldados, todo con poca propiedad en la representación”. En
efecto, escena nada adecuada para acompañar el Cristo Ya-
cente existente entonces pero idónea, por contra, para la del
Cristo de la Paciencia que, a la sazón, figuraba encontrarse
preso15. De modo que este espacio desarrollaba el contexto
preciso para rodear a la talla barroca y que no abandonaría,
al parecer, hasta la profunda reforma del templo en 1880
(donde desgraciadamente desaparecerían el artesonado, las
arquitecturas fingidas de Sirtori en el presbiterio o el temple-
te neoclásico de Navarro David)16.
Al margen de ello, la dualidad plástica escogida para
el escueto recinto (oportuno por su poca altura para la ima-
gen) hubo de servir para contribuir a una percepción espacial
muy concreta. De esta manera, el celaje fingido aportaba la
sugerida profundidad que impedía la cercana solidez estruc-
tural de la torre aledaña. Además, la disposición procuraba
Fig. 4: Capilla de San Cayetano (anterior ubicación del una presencia inmediata de la talla, propiciando un estímulo
Oratorio de la Pasión del Cristo de la Paciencia). devocional que sería esencial en lo sucesivo. Tras ella, adecua-
Iglesia de Santa Catalina, Murcia.
da al frente representativo de la perspectiva, la cuadratura de
una reja tras la cual se fingían aquellos “ancianos” (acaso la
representación anacrónica de Pilatos vestido a la veneciana como en el popular paso del Pretorio) y
los soldados17. La convivencia lograda de esculturas y pinturas, propia de la fusión de artes enalte-
cida en Roma durante el siglo anterior, dotaban al conjunto de un sugerente sentido estético pleno
de connotaciones pedagógicas.
La duplicidad escenografía, poco usual hoy en los templos murcianos, supone la plasma-
ción de una esfera compositiva sugestiva. Así, la evocación plantea la remembranza de aquellas
capillas de los santuarios piamonteses de la Pasión: cual los sacri monti de Varallo o Varese. En
efecto, como en aquellos lugares conformados para la piedad y la instrucción, la emulación de la
escena evangélica con los pormenores a detalle y con su propio entorno contribuía a espolear la
14Sobre la disparidad iconográfica de ambos temas véase RÉAU, L., Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia. Nuevo Testamento (tomo 1,
volumen 2), Barcelona, Serbal, 2000: pp.476-479; y 489-490.
15FUENTES Y PONTE, J., España… (obr.cit.): pp.75 y 76. Estos datos desmienten la interpretación de López Jiménez quien aludió a la escultura como
“Cristo en el borde del sepulcro” según la construcción simbólica de la célebre “Misa de San Gregorio”. Véase LÓPEZ JIMÉNEZ, J.C., “Nicolás de Bussy,
el místico escultor de la Pasión” en Diario Línea, Murcia, 19 de marzo de 1978.
16 Las noticias del desmantelamiento ornamental de la histórica Iglesia de Santa Catalina se aportan en IBÁÑEZ GARCÍA, J.M., Rebuscos… (obr.cit.):
p.215, aunque las crónicas periodísticas son más precisas a la hora de circunscribir la obra a espacios concretos: Diario de Murcia, Murcia, 25 de junio
de 1880.
17 Plásticamente, la escenografía marcada por los personajes tras la reja que cerraba la prisión de Cristo no deja de recordar la escena de “La liberación de
San Pedro” pintada en 1512 por Rafael en la Estancia de Heliodoro de la Ciudad del Vaticano.
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