Page 71 - Rosario Corinto 08
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imaginación con un relato de los hechos fidedigno, compresible
y emocionante18. Esta pauta, desarrollada por los jesuitas en sus
famosas “composiciones de lugar”, fue tomada en aquellas re-
giones alpinas para constituir complejos recintos donde se con-
templara, como si se tratase de Tierra Santa, los acontecimientos
esenciales de la vida de Cristo19. La verosimilitud consustancial a
la representación plástica (escultura y pintura) persigue en estos
contextos restituir un efecto de lo real a través de una presen-
cia inaudita: aquella sensación intensa de lo religioso que Wit-
tkower conceptuó como “espíritu de los milagros”20.
Esta animación es consecuente con la espiritualidad de
la época y con la inmediatez anhelada en la experiencia religiosa.
Si el arte es fundamental en este proceso, constituyendo una de
las herramientas más eficaces para la evocación de lo trascenden-
te, la amalgama favorecía y economizaba (particularmente en
espacios, como esta capilla de Santa Catalina, de escasas dimen-
siones) la consumación de unos ambientes destinados a hacer
explícita la confinidad con el drama de la Pasión. Esta cotidia- Fig. 5: Recreación del antiguo retablo del Cristo de la
Paciencia, José Alberto Fernández Sánchez (2021).
nidad opera una suerte de mística popular al alcance, incluso,
de los menos instruidos. La ingenuidad del recurso así como la
sencillez expresiva (recuérdese aquella mirada perdida y absorta del Cristo de la Paciencia) facilitan
una comunicación lingüística directa evitando la difícil comprensión del mensaje retórico de los
sermones21.
No debe olvidarse, en este sentido, la concepción moderna del templo donde, por encima
de la centralidad ejercida desde el presbiterio, se despliega una suerte de teatralidad corográfica
en los espacios anexos. Así, como expresa la Novena de la Dolorosa (1750), se recomendaba a los
fieles “para obtener lo que se desea, en qualquiera pretenfion del alma, ó para bien del cuerpo” ha-
cer penitencia, dar limosna y visitar “los Altares defpues de la Miffa”. Ciertamente, no es el único
caso en que el ejercicio piadoso ofrece el marco de la iglesia, con sus altares, como trayecto idóneo
para la espiritualidad pero es evidente que en el caso de Santa Catalina el oratorio del Cristo de la
Paciencia hubo de tener una consideración esencial22.
Una plástica persuasiva: la formulación literaria de la escultura
Conviene valorar, al margen de los referentes ya planteados, el papel que la literatura pasio-
naria tuvo en la constitución de estas ambientaciones. En efecto, si hace años ya se puso el acento
en la relación del lenguaje exegético de Fray Luis de Granada con la obra dominicana salzillesca
ahora ofrece, otra vez, una evidencia del estimulante diálogo de las letras espirituales con el objeto
artístico. De este modo, se cotejará con precisión la profundidad de aquella oratoria plástica que
tan buenos resultados dio a la religiosidad peninsular de la Contrarreforma. Así, el dominico invitó
en su Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (1554) a que los fieles ocuparan mentalmente el papel
de los esbirros frente al “espejo sin mancilla de la majestad de Dios” en este pasaje posterior a la
flagelación y ultraje de Cristo por parte de la soldadesca.
Para ello, acto seguido, ofrece una visión prolija en detalles donde se rememora, precisa-
mente, la idiosincrasia plástica del Cristo de la Paciencia: “Mis pecados son, Señor, las espinas que
19 Sobre los factores antropológicos que presiden este tipo de construcciones escenográficas italianas véase FAETA, F., Fiesta, imágenes, poderes. Una
antropología de las representaciones, Vitoria, Sans Soleil Ediciones, 2016: pp.145 y stes.
20 Acerca de los efectos persuasivos de los Sacro Montes italianos donde se funde lo escultórico con lo pictórico véase FREEDBERG, D., El poder de las
imágenes. Estudios sobre la historia y la teoría de la respuesta, Madrid, Cátedra, 1992: pp.229-237.
20 WITTKOWER, R., Arte y arquitectura en Italia. 1600-1750, Madrid, Cátedra, 1999: p.101.
21 Véase al respecto lo recogido en GONZÁLEZ GARCÍA, J.L., Imágenes sagradas y predicación visual en el Siglo de Oro, Madrid. Akal, 2015: pp.304-
311.
22 Véase ARCHIVO MUNICIPAL DE MURCIA: Novena á Maria Santissima Dolorosa, como se acostumbra hacer en la Iglefia Parroquial de Santa
Cathalina de la Ciudad de Murcia, Murcia, Felipe Terual, 1750: ff.3 y 4.
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