Page 92 - Rosario Corinto 08
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y asociado en el caso de la ciudad ilicitana al Patrimonio de la Humanidad tanto por el propio
Palmeral como por el Misteri d´Elx. Pero las palmas y ramos no sirven únicamente a la liturgia de
este día, sino que incineradas al año siguiente, sirven para marcar las frentes de los cristianos en la
ceremonia del Miércoles de Ceniza, al inicio de la Cuaresma.
Pero como hemos dicho el centro de la Semana Santa reside en el Triduo Pascual, que co-
mienza Jueves Santo con la Misa “in coena Domine”, dando por finalizado el periodo cuaresmal
precedente. Tiene como característico el rito del Lavatorio de los pies y la reserva del Santísimo
para la comunión del día siguiente ya que el Viernes Santo no se celebra la Misa ni se consagra.
En esta celebración de marcado carácter sacerdotal, sacramental y eucarístico, son varias las piezas
artísticas que juegan un papel especial. En primer lugar,habría que señalar la jarra y la jofaina
empleada en el momento del Lavatorio, también por la importancia de este día el cáliz, la patena
y el copón, por último, la urna para reservar las Sagradas Especies en el “Monumento”. Existen
innumerables ejemplos de las piezas mencionadas, como el cáliz del arzobispo Delgado Venegas de
la Catedral de Sevilla, el Copón llamado “el Magnifico” de la Catedral de Orihuela realizado por
Fernando Martínez o la urna del monumento también de Orihuela obra de Luis Perales. Si hay
algo en común de estas obras, al margen de su empleo en la mencionada eucaristía, es sin duda que
la platería es un importante común denominador, aunque existan excepciones. Y es que el arte de
la platería, tradicionalmente encasillado en las mal llamadas “Artes menores” e infravaloradas por
su carácter utilitario.
Habría que señalar que atrás quedó el enorme desarrollo de los llamados “monumentos”,
arquitecturas efímeras de gran espectacularidad para albergar la reserva del Santísimo, un llamativo
derroche de platería,que casi rozaba las bóvedas por su altura y grandiosidad. Los Monumentos
se concibieron ni más ni menos que como el catafalco de Cristo, esto desdice su función en el día
de Jueves Santo, aunque adquiere todo el sentido cuando se considera que en su propia misa se
anticipa místicamente la muerte del Señor. A nivel artístico resulta muy interesante por sus carac-
terísticas el Monumento a manera de templete arquitectónico, semejante a los catafalcos de los
funerales reales como es el caso del Monumento de El Escorial trazado por Juan de Herrera.
El Viernes Santo, segundo día del Triduo Pascual, Pascua de Cristo crucificado es un día
“alitúrgico” puesto que es un día en que la Iglesia no celebra la Eucaristía, aunque si reparte el
Cuerpo de Cristo (novedad introducida con la reforma del Vaticano II). La Pasión según san Juan
resuena en los templos y se nos invita a contemplar el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la
salvación del mundo. En esta celebración, por lo tanto, el centro es cristo crucificado y el arte nos
ha dejado infinitos y notables ejemplos, se necesitaría escribir miles de libros para recoger todas las
esculturas de cristo en la cruz que cubren el orbe. Tradicionalmente se han usado crucificados de
pequeño o mediano formato, aunque existen excepciones.Como ejemplo podemos señalar la cruz
empleada en la Basílica de San Pedro por el Papa, elaborada en marfil y que nos muestra a Cristo
ya muerto, con la cabeza inclinada, de gran belleza.
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