Page 96 - Rosario Corinto 08
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renciándose en el leve recogido en el lado izquierdo, con un cordón.
    No es un Cristo doliente, sino que se muestra dormido, aceptando
    los designios de su Padre, ofreciendo su vida para salvar al Mundo.
    Está listo para ser descendido del leño santo, la duodécima estación
    del Vía Crucis. Es evidente el estilo contemporáneo del autor, con
    trazos suaves, pero su modernidad no está reñida con su profunda
    religiosidad, que traslada a cada una de sus obras. Ésta se puede
    comprobar también en el Vía Crucis que realizó para la parroquia
    de Santa Gema de Barcelona, donde se puede observar cómo el ar-
    tista ha incluido todos los personajes que aparecen en la narración
    del pasaje del Evangelio a que se refiere la estación número doce, fiel
    reflejo catequético de la Pasión.

           Si se analiza la obra de Rosés, se puede constatar cómo la         Fig. 3. Parroquia de Nuestra Señora de
    imagen del Cristo de la Caridad es recurrente, sobre todo en los         los Desamparados. Torrassa. 1950-1960.
    Vía Crucis monumentales, donde Jesús vence su rostro hacia su
    Madre, muerto ya, esperando a que se produzca el siguiente acon-
    tecimiento.

           Sus Calvarios no prescinden de los personajes principales,
    San Juan, representado siempre con manto naranja, y la Virgen, tal
    y como se puede observar en el Vía Crucis que realizó para la parro-
    quia de Nuestra Señora de los Desamparados de Torrassa o para el
    altar mayor de la Basílica de la Asunción de Cieza.

           Y eso es lo que ha trasladado a la madera el autor, esa imagen
    de un cristo resignado y tranquilo, descansando en los brazos de
    su Padre, efecto que se muestra en su obra pictórica, que invita al
    público al rezo y al recogimiento.

           Pero Rosés Rivadavia dejó su impronta en otra obra en Mur-
    cia, el Ángel de la Pasión de la Cofradía del Amparo. Se trata del
    Ángel de la Oración del Huerto, obra encargada al escultor después
    de la ejecución del Cristo, y que no llegó a desfilar en el cortejo
    procesional corinto.

    La obra, a pesar de que muestra las líneas estructuradas del
    autor, intenta hacer un guiño a la tradición de la Semana Santa
                                                                             Fig. 4. Altar Mayor Basílica de la
    murciana, añadiendo tanto a la túnica como al manto decoracio-           Asunción de Cieza. 2014.

    nes con motivos florales, separándose de la estética que sigue en sus
    pinturas, donde las telas se representan lisas, utilizando una policromía que salvo la de la Virgen
    (manto azul y túnica roja) difiere de los cánones establecidos, jugando con los claroscuros. El án-
    gel levanta la mano izquierda, que señala hacia arriba,
    indicando que se ha de cumplir los designios de Dios.
    En la mano derecha, sostiene una copa, que simboliza
    el cáliz que Jesús quiere que su Padre le retire “aparta
    de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la
    tuya”. Es evidente la intencionalidad de enseñanza y
    de catequesis que quiere el autor transmitir con esta
    imagen, que se encontraba ante la figura de Jesús en el
    boceto original.

           Esta composición es similar al Ángel de la           Fig.5. Boceto para la Oración del Huerto
    Anunciación que se encuentra en el altar mayor de la               de la Cofradía de la Caridad.
    Basílica de la Asunción de Cieza. Con la mano izquier-
    da, señala al Espíritu Santo, con la derecha, sostiene
    unos lirios, tan característicos en la pintura del Renaci-

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