Page 93 - Rosario Corinto 08
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El Triduo finaliza Sábado Santo en la noche santa de la Pascua con la Solemne Vigilia Pas-
cual con “la Madre de todas las demás vigilias” como la llamó san Agustín. En esta celebración la
luz cobra especial relevancia en torno al Cirio Pascual, donde resplandece la luz de Cristo resuci-
tado. El cirio se enciende de una hoguera en medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de
noche y empieza con las luces apagadas) y tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada
de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego. El arte
ha sabido plasmar la importancia de ese cirio en el candelero destinado a sostenerlo. Un ejemplo
extraordinario lo podemos encontrar en la Catedral de Granada, el candelero obra de Esteban
Sánchez y fechado en 1569 de madera tallada, dorada y parcialmente en blanco, se distingue por
su pie tronco piramidal cóncavo con medallones alusivos a la historia de la salvación.

       Existen evidentemente muchísimas piezas que contribuyen a ensalzar la liturgia de la Sema-
na más importante para los cristianos y que no aparecen en esta breve reseña, como son las piezas
textiles como las casullas y dalmáticas u otros elementos que participan de las celebraciones como
el incensario, las campanas, la música... Pero desde estas líneas invito a todos a participar en los
actos litúrgicos de la Semana Santa, cada uno en su parroquia respectiva, capilla o en la catedral.
Ningún cristiano debe perder la ocasión de participar en los actos litúrgicos de esos días pues no
hay mejor manera de celebrar el Misterio de nuestra salvación.

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