Page 103 - Rosario Corinto 09
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presente hoy, aquí entre nosotros, mientras somos frutos de tantos sueños inoportunos, Él sigue
velando… Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero… hágase en mí y que sea…. Lo que
tú quieras que sea.
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Reflexión para un Sábado de Pasión cionado por los suyos que corren a esconderse… De juicio en juicio y sin justicia, de tribunal en
Jesús preso, Jesús humillado, Jesús burlado e insultado y lo que es peor Jesús negado y trai-
en presencia de Jesús-Eucaristía. tribunal y con la sentencia pactada de antemano para quitar de en medio al que es un problema
pues viene a mover a muchos de la comodidad y de la autocomplacencia… sin defensa, así respon-
de, en silencio el cordero llevado al matadero que enmudecido no abre la boca y recibe sobre sí los
azotes en su divina espalda… Cada flagelo lleva mi sello, mi marca, está formado por los filos de
Alfonso Martínez Pérez mi egoísmo, de mi falta de caridad con los hermanos, de mi indiferencia ante los problemas del
que tengo a mi lado… Sí, Señor, así te pago y para siempre me he quedado incrustado en tu carne
en cada latigazo. No has querido que me separe de ti y solo dentro de tus llagas está el ungüento
para mis miserias que son muchas pero una vez más… donde abundó el pecado sobre abundó tu
gracia. El pretorio es el lugar de la traición de un pueblo a su Mesías, crucifícale, crucifícale. Había
que tomar partido en este juicio del pueblo y yo también lo he gritado cada vez que te he echado
de mi vida… Sí, entre el tumulto del pueblo, como un cobarde también yo renuncio de ti con
odo comenzó en Getsemaní, ese huerto situado en el monte de los Olivos desde mis pecados y mis miserias y tú, Señor, callas y aceptas y recibes los golpes con la mansedumbre
donde se vislumbra a unos escasos metros la muralla de Jerusalén y la Puerta Dora- que sólo el amor soporta…
Tda… Apenas cinco días atrás esos mismos olivos habían escuchado gritos de júbilo, Pero no bastó la flagelación. Todo su cuerpo debía ser torturado hasta quedar irreconocible,
de sus troncos, un sábado como hoy, se habían cortado ramas para alfombrar el paso del ansiado sin aspecto humano, para cumplir en él la profecía de Isaías… Cada espina taladrando su sien
Mesías. Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor. habría sido bastante tortura para cualquier otro, pero no para Jesús. Su Reino no es de este mun-
Sólo hacía unas horas que habían celebrado la ansiada cena de pascua que Judas había do y por eso este mundo le corona de espinas. Su pueblo se ríe de Él, cinco días atrás cantaban
abandonado para ultimar sus planes y Jesús les había anticipado la entrega de su cuerpo y su sangre Hosanna y aclamaban con palmas y alfombras su paso, ahora llaman blasfemo al mismo Dios y lo
sin que entendieran nada… Entre olivos, en la placidez de una noche de primavera duermen los humillan… es la particular forma de agradecer el reinado del mismo que curó al ciego, el que hizo
apóstoles, también aquellos que Jesús había apartado para que orasen con Él… Los más fieles, los andar al paralítico, el que sanó al leproso, el que dio de comer a miles de personas en Galilea, el que
más íntimos, los mismos que días atrás habían contemplado la gloria de Dios en el Tabor no eran perdonó a la pecadora, el que sanó a la hija del centurión, el que defendió la dignidad de pobres
capaces de contener el sueño… y Jesús queda sólo para contemplar, en un anticipo desgarrador, y enfermos, el que mira a los ojos y sigue sanando, perdonando, consolando… En ti me glorío
su pasión y entrega hasta el extremo. “Padre, si es posible que pase de mí este cáliz, mas no se Señor coronado de espinas, ¿Que si eres rey? Eres el Rey de la
haga mi voluntad sino la tuya” … misericordia y el amor, el Rey de la esperanza, el soberano de los mártires, de los cristianos
Entre tanto, desde la casa de Caifás, en el monte Sión, al otro lado del Torrente Cedrón, a perseguidos allí y aquí por el mero hecho de serlo, el Rey de la Caridad, el de los sacerdotes pobres
sólo unos centenares de metros, la guardia del sumo sacerdote emprende su marcha para apresar a y humildes entregados plenamente a Él, como quería el Beato Manuel Domingo y Sol, el rey de
Jesús. El silencio de la noche se rompe ante el avanzar de entre 50 y 60 hombres armados… Jesús los pobres, de los enfermos, de los despreciados del mundo. En ti, el Hombre, con mayúsculas
ora, Jesús escucha, podría haber escapado, pero permanece y llora sangre, sabe que vienen a por reconozco al Rey del Universo, al Maestro, al Señor. Gloria a ti, rey admirable, Santo Dios, Santo
Él y sabe para qué vienen, pero el Amor es fiel, la Caridad no se cansa, no se muda, no tiene en Fuerte, Santo Inmortal.
cuenta el mal… Si tu fuerza es el amor y tu corona no es de oro sino de espinas, si tu cetro es una caña y res-
Cuántos Getsemanís en tantos hermanos nuestros y quizá en nosotros mismos… cuántos pondes con silencio a los insultos y burlas, más que hablar debo callar y adorar, sólo contemplarte,
momentos de angustia, de desesperación, de abandono, de soledad y agonía… cuantas supuestas mirarte y que me mires y nada más, aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, postrado ante ti para
sinrazones y cuantas traiciones… En cada casa, en cada hospital, en cada centro de trabajo una servirte, dime… ¿Sólo unas mujeres en la calle de la Amargura tuvieron compasión de ti? Déjame
habitación debería llamarse Getsemaní… son esos momentos y situaciones sin respuesta ni salida Señor unirme a ellas, quiero ser verónica hoy, secar tu sangre, darte de beber y enjugar tu rostro
donde uno se ve al borde del abismo y no queda nada más que Dios… ¡Como si eso fuese poco! como la Santa Mujer que recibió en su pañuelo tu santa faz… Déjame Señor que yo también
Dios, tú y unos planes que no entiendes, que no aceptas, que no quieres… Padre, que pase de mí pueda limpiar tu rostro. Sí el tuyo, sucio por la falta de caridad en un anciano abandonado, en un
este cáliz… El de la incomprensión en la familia, el de la falta de trabajo, el de la situación eco- enfermo sin nadie a quien recurrir, en la escucha de una persona que se siente sola y abatida, en el
nómica que me asfixia, el de la enfermedad que me consume y me quita la paz… En Getsemaní servicio a los que nadie quiere… déjame encontrarte Señor al enjugar otros rostros: el del preso, el
queda la angustia, pero también la aceptación y el abandono en manos de Dios, si por un beso vino del marginado, el del que no ve sentido a su vida, el del que no te encuentra y vaga por el mundo
la traición, por un hágase, como el de María, vendrá la paz que te hace como diría Teresa de Lisieux en busca de un porqué a su existencia.
sentir una inmensa paz al sentirse absolutamente pobre y no contar con nada más que con Dios. Déjame mi Dios ver a los cristos vivos de hoy en mi propia familia, en mis propios amigos,
¿Estás en Getsemaní? ¿Todos duermen alrededor tuyo y sólo tú aguantas en vela por ese en ese que pasa momentos duros por tantas realidades que le machacan; quitando las espinas de la
problema que te atormenta y te consume? frente de las mujeres que huyen de una situación de maltrato; en los niños que no tienen el calor
¿estás esperando el beso traidor que termine de entregarte? Pon tu mirada fija en Jesús, de la familia; en los que andan presos condenados al fracaso por los vicios. Déjame ser paño de esas
caras… pues sé, mi Señor, que al limpiar los rostros de los que son mis hermanos y recubrirlos de
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