Page 168 - Rosario Corinto 10
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es para derramar el aceite que contiene sobre la
           piedra que está al entrar. De rodillas lo hacen de
           igual forma que lo hicieron las Santas Mujeres,
           cuando prepararon el cuerpo de Jesús para su en-
           tierro. Después, iniciamos la visita comenzando
           por el lugar del Gólgota. Para ello subimos a una
           zona más alta y después de esperar nuestro tur-
           no, nos arrodillamos en el lugar señalado debajo
           del altar. “Cuando llegaron al lugar llamado La
           Calavera crucificaron allí a Jesús y a los malhecho-
           res uno a la derecha y otro a la izquierda”.

                   Luego descendemos de nivel para llegar a
           la zona donde Santa Elena encontró las cruces,
           que se utilizaron en la crucifixión volviendo al
           nivel principal, para entrar en el Santo Sepulcro
           cuando podamos ya que numerosos peregrinos
           esperan.

                   De pronto, se produce un revuelo en el
           grupo, empiezan los rumores. A Antonio Ro-
           mero le han echado del Santo Sepulcro. Todos
           decimos que no puede ser: que Antonio es de la
           Caridad, y no puede ni dará mal ejemplo. Acu-
           dimos a ver a Reyes, su mujer para pedirle que
           nos aclare lo que ha pasado. Ella algo nerviosa como nos podemos imaginar, nos dice que han
           expulsado a su marido del Santo Sepulcro por intentar hacer una fotografía, y que él no lo había
           intentado tan siquiera. Perplejos nos miramos todos pensando que podíamos hacer. Pilar ni lo
           piensa dos veces, se dirige al pope que está en la puerta y le intenta explicar de la mejor manera
           que puede lo que ha pasado, aunque lógicamente algo nerviosa y además en inglés que muchos no
           sabemos. El pope se rebota y expulsa también del lugar a Pilar que con lágrimas en los ojos y en el
           corazón no entiende la actitud de un clérigo, aunque sea ortodoxo. Y al hacer algún nuevo intento
           el citado pope vuelve iracundo a señalar la puerta de expulsión con unas frases ininteligibles para
           un cristiano. Alguien dice, esto pasa porque el pope no es de la Caridad. Interviene Esteban que
           con mansedumbre y buenas palabras habla con el ortodoxo y lo convence, no sabemos lo que ha-
           blaron a lo mejor porque era secreto de confesión, pero lo cierto es que el famoso pope absuelve a
           Antonio y puede pasar al lugar Santo de la basílica. Todos nos miramos sonrientes por la resolución
           de la situación, que queda en el secreto del grupo como una anécdota del viaje.

                   Llega la hora de la comida y la organización nos tiene reservada una sorpresa para el postre.
           Después de las palabras no estudiadas de Antonio y José Manuel, se sacan de la manga como aquel
           que dice unos diplomas y empiezan a repartirlos. Es nuestro certificado de haber visitado los San-
           tos Lugares. Verdaderamente es una sorpresa muy agradable e inesperada y aunque no nos sirva
           para nuestro curriculum laboral, todos lo agradecemos. “Si oblitus fuero tui, Jerusalem, oblitioni
           detur dexterra mea” (Ps. 137).

                   Autobús cuanto te queremos, al final te vamos a echar de menos. Esta vez, nos lleva a una
           localidad cercana Ein Karen y desde allí, vamos a enfrentar una empinada cuesta hasta llegar a la
           Iglesia de la Visitacion de la Virgen a su prima Isabel. El lugar es digno de un buen pintor por
           las vistas que se divisan. En la explanada de entrada en el muro de la pared de la izquierda se en-
           cuentran en diferentes lenguas el Magnificat: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi
           espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava…”

                    La iglesia está decorada con unas magníficas pinturas en los laterales y fondo en torno a
           episodios de la Virgen. Bajando la anterior cuesta y cruzando la carretera nos encontramos con la
           iglesia de San Juan de la que apenas podemos visitar por estar en obras.

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