Page 169 - Rosario Corinto 10
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El regreso lo hacemos ya de noche dejándonos en la puerta de Damasco, para que podamos
comprar algún recuerdo, momento que nos toca aprender a regatear con los avispados vendedores,
que no cejan de tentarnos con ofertas variadas, encontrando a veces algunas cosas diferentes e
interesantes.
Jueves 8 de diciembre JERUSALEN, TEL AVIV, MADRID Y MURCIA
Es nuestro último día, algunos tenemos una doble sensación, por un lado, queremos volver
y reencontrarnos con nuestra familia y nuestra vida diaria y por otro nos empezamos a dar cuenta
que, aunque hemos visto muchas cosas quizás no las hemos podido saborear con el tiempo que
hubiésemos querido, por ello, algunos piensan que repetirán el viaje en otra ocasión.
El páter Esteban, propone misa a las 7 de la mañana en alguna dependencia que nos deje
el hotel. Allí nos encontramos un grupo para cumplir el precepto por ser la festividad de la Inma-
culada. Luego un desayuno rápido y unos cuantos decidimos ir a la explanada de las Mezquitas.
Sin detenernos en los bazares que empiezan a abrir vamos raudos hacia el lugar. En un lateral del
muro de las lamentaciones, una rampa nos indica la entrada. Hay bastante público, pero al ir en
un grupo nos ponen en una cola rápida y no esperamos mucho en la zona de control. Allí revisión
y por fin dentro.
Pero… ¿que vemos? una del grupo lleva el nuevo modelo de falda larga de colores, que
requiere la nueva temporada y que ella luce como en sus acostumbrados tiempos de alta costura.
En el fondo, algunas mujeres la miran con envidia y los hombres la contemplamos con sorpresa.
Al final, todos reímos por las circunstancias, incluida Paqui, que fue obligada a taparse las piernas
por llevar un pantalón en cuero negro bien ceñido. Después de un paseo por el lugar iniciamos
el regreso al hotel buscando la Catedral de los armenios para poder ver el sitio donde, según la
tradición, fue decapitado Santiago. Si, nuestro Santiago, el de Compostela, pero solo abre por la
tarde, así que otra vez será.
Mientras, en el hotel había una pareja que no tenía muchas ganas de volver a España y no
se les ocurrió otra cosa que perder el pasaporte y los auriculares. Los autores Isabel y Emilio, que
empiezan a preocuparse porque la verdad es que están deseando no separarse del grupo. La cosa
empieza a preocupar, pero nuestra amable guía Fabiana monta un gabinete de crisis que estudia
la situación y decide hasta llamar a la embajada española, olvidándose que al ser festivo en España
también lo es allí. Después de buscar y rebuscar
en todo el equipaje, aparece lo extraviado en un
bolso que habían revisado hasta tres personas sin
encontrarlo. Cada uno que piense lo que quiera,
pero como dicen en Galicia: “…haberlas ailas”.
Con ganas de volver, habiéndolo prome-
tido y todo, nos marchamos del hotel camino
del aeropuerto para emprender el regreso. Es el
momento de hacer balance personal del viaje.
Algunos piensan que: hubo cambios en el pro-
grama, que algunas visitas a tiendas se podían
haber suprimido, que faltó tiempo libre para ir
a la zona moderna de Jerusalén y montar en el
metro con José Manuel; puede ser. Pero os pue-
do asegurar que, en un viaje de estas circunstan-
cias, en un país que se organiza de otra forma,
con problemas internos que no conocemos bien
por la presencia de varias religiones, con horarios
diferentes, con anocheceres más tempranos que
los nuestros, el intentar cuadrar todas las cosas es
bastante complicado.
Personalmente, si me hubiesen pasado al
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