Page 81 - Rosario Corinto 11
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Francisco Nortes Tornel
Presidente de la Cofradía
La Parroquia de San Lorenzo, en pleno corazón de la ciudad de Murcia, alberga cual
joyero una de sus más preciadas e históricas devociones: la Santísima Virgen de los
Dolores. Preside su propia capilla en la elipse principal del mencionado templo, frente
a la capilla Santa Rita y junto a las puertas de acceso a la Capilla del Santísimo. No es casual su
ubicación pues, tal y como narran las crónicas, era el lugar en donde mejor luz del día tendría
Nuestra Señora.
Tan portentosa imagen fue creada por el maestro Francisco Salzillo, la cual entregó el 1 de
marzo de 1764 a la Hermandad del Santísimo Rosario de María los Dolores (como así se deno-
minaba en su origen la Cofradía de los Dolores). Esta obra vendría a sustituir a la anterior imagen
Titular, Nuestra Señora de la Soledad, entonces propiedad de la parroquia y llegó a ser intervenida
por Patricio Salzillo (sufragado por la propia Hermandad del Rosario).
Para costear la hechura de la imagen se recibieron las limosnas de don Antonio Lucas, que
entregó 200 reales de vellón y don Antonio Albadalejo, que ofreció 100. Un total de 300 reales
que le fueron entregados a Salzillo, tal y como constaba en el recibo que el investigador José María
Ibáñez vio en el archivo de San Lorenzo, “los que por ajuste llevé por la construcción de la imagen
de María Santísima de los Dolores” con fecha 1 de marzo de 1764.
Desde el origen de la Cofradía, en 1736 aproximadamente, el culto de la misma se centraba
en el rezo público del Rosario. A lo largo del año la Hermandad, partía de la iglesia contemplando
los Sagrados Misterios del piadoso rezo. El cortejo iba precedido por el estandarte de la Cofradía,
el cual albergaba una pintura en la que se representaba a la Virgen de los Dolores acompañada por
San Lorenzo (patrón del barrio) y Santo Domingo (en relación al Rosario). Le seguían un total de
12 hermanos portando faroles, otros dos llevaban una campana y, junto al sacerdote que portaba
un crucifijo, dos faroles dando escolta. Tanto la anterior Titular como la imagen que elaboró Sal-
zillo, que cerraban el mencionado cortejo, iban sobre unas andas y portadas por cuatro estantes.
A estas salidas, habría que añadirle la celebración del solemne y concurrido novenario que
se celebraba en San Lorenzo. Las fechas en que se desarrollaban eran: la semana previa al Viernes
de Dolores y, llegado septiembre, contó con novena y septenario. La desamortización y con ello el
paso del tiempo, hizo que solo quedara la novena de Cuaresma. Junto a ésta habría que añadir al
programa de cultos de la Cofradía la misa semanal que se rezaba todos los viernes del año por el
alma de los hermanos difuntos, así como otros cultos que ordinaria y excepcionalmente se llegaron
a realizar.
Gracias a los datos que aporta la prensa, se conoce la pervivencia de la Cofradía hasta las
primeras décadas del siglo XX, en la que se apunta que es ésta la que organiza el solemne novenario
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