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la primavera del año siguiente15.
La imagen fue bendecida por su promotor, el rector José Abad, el 7 de diciembre de 1922,
recibiendo infinidad de elogios, tanto de los feligreses que ayudaron al presbítero a costear la obra,
como del resto de asistentes a la ceremonia16; concediendo el prelado Vicente Alonso y Salgado
cincuenta días de indulgencia a cualquiera que se acercara a Santa Catalina y rezara una Salve o
un Avemaría ante la Virgen. En junio de 1923, Cristina Pérez Gutiérrez –viuda del comerciante
Rosendo Ferrán– fue designada camarera de Nuestra Señora del Carmen, encargándose de su
cuidado y puesta a punto para su novenario en el mes de julio y los cultos en honor a la titular
del templo, Santa Catalina de Alejandría, a finales de noviembre17. Desafortunadamente, corrió la
misma suerte que buena parte de las obras de Miguel Martínez Fernández, perdiéndose en el año
1936; a diferencia de las obras más antiguas, que la Junta de Incautación consiguió salvaguardar
en el Museo Provincial durante la guerra.
4. Conclusiones finales
Después de semanas de investigación, el catálogo del imaginero Miguel Martínez Fernán-
dez cuenta con una nueva obra documentada, aunque por desgracia no se conserve a día de hoy,
evidenciándose por otro lado la clara predisposición de los feligreses de Santa Catalina a la hora
de enriquecer el patrimonio de esta histórica parroquia, como venían haciendo durante décadas,
especialmente en las últimas tres, antes de la bendición de la imagen de la Virgen del Carmen, con
la adquisición del Sagrado Corazón de Jesús del escultor Leoncio Baglietto González en 1890 –in-
tervenida por José María Sánchez Lozano en 1932 y destruida cuatro años más tarde–, e incluso
preservando piezas como la titular del templo, Santa Catalina de Alejandría, cuya restauración fue
confiada a Francisco Sánchez Araciel en el año 1901, a raíz de la propuesta de un devoto. Este ha-
llazgo, que permite conocer un poco más el patrimonio escultórico que atesoró la rectoría de Santa
Catalina hasta el estallido de la Guerra Civil Española, no es más que otro resultado fructífero de
un estudio de investigación enfocado al patrimonio histórico-artístico regional comprendido entre
los siglos XIX y XX, iniciado con el Trabajo Fin de Grado titulado La iglesia parroquial de San
Antolín de Murcia y la renovación del arte religioso local durante la posguerra española, defendido
ante tribunal integrado por los profesores Juan Francisco Cerón Gómez, María Teresa Marín To-
rres y Julia Rabadán Guillén –el cual obtuvo la matrícula de honor, máxima calificación–; y conti-
nuado este pasado verano con la documentación de una obra de Clemente Cantos para el templo
de San Javier y la datación exacta del San Juan Evangelista que hiciera Sánchez Araciel para Cehe-
gín. Sirva este estudio de homenaje al rector José Abad Perez y los feligreses que hicieron posible
la instauración del culto a la Virgen del Carmen en Santa Catalina, pero también de inspiración a
cualquier persona que lea estas líneas y desee recuperarlo.
Bibliografía:
Barceló López, Antonio. Semana Santa en la Ciudad de Murcia II: Los artistas de la Pasión. Murcia: Real, Muy Ilustre,
Venerable y Antiquísima Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, 2010.
Fuentes y Ponte, Javier. España Mariana. Provincia de Murcia. Lérida: Imprenta Mariana, 1880.
Nicolás Rueda, Antonio. “Un eslabón perdido entre los escultores del S. XX. Mi-guel Martínez Fernández (28-09-
1894/21-05-1939), en Magenta nº21. Murcia: Real, Ilustre y Muy Noble Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón,
2006.
15Biblioteca Virtual de Prensa Histórica –BPVH–. Garay, Luis. “El imaginero Miguel Martínez”, en El Liberal de Murcia, 4 de enero de 1923, p. 3.
16AMM. “Nueva imagen”, en La Verdad de Murcia, 10 de diciembre de 1922, p. 3.
17AMM. “Nombramiento”, en La Verdad de Murcia, 19 de junio de 1923, p. 2.
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