Page 73 - Rosario Corinto 11
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Nuestra Señora del Carmen, una obra del
escultor Miguel Martínez Fernández.
Nueva aportación en relación al
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Miguel López Alcázar
Historiador del Arte por la UMU
Mayordomo de la Caridad
La vieja rectoría de Santa Catalina de Alejandría –ahora templo de reparación–, hasta
bien entrada la centuria pasada, se caracterizó por atesorar uno de los patrimonios
artísticos más ricos de la diócesis de Cartagena, acentuando de esta manera la relevan-
cia de una iglesia que hunde sus raíces en la Edad Media, y ubicada en lo que antaño fue centro
neurálgico de la capital del Reino de Murcia, hasta la proyección de la actual plaza de Belluga en el
XVIII. Las pinturas fingidas de la capilla mayor del muralista Pablo Sistori, el artesonado mudéjar,
la imaginería de Nicolás y Francisco Salzillo, los lienzos fechados entre los siglos XVII y XVIII o
el relieve de mármol de la capilla de los Almelas configuran una pequeña muestra del tesoro de
incalculable valor que guardaba Santa Catalina entre sus muros, perjudicado considerablemente
por dos factores: las remodelaciones llevadas a cabo a partir del último cuarto del XIX y la Guerra
Civil (1936/39). El último suceso fue devastador en términos generales para el patrimonio ecle-
siástico de la ciudad, afectando en cierta medida a la feligresía de Santa Catalina, la cual consiguió
salvaguardar en los depósitos de la Junta Delegada de Incautación gran parte de su patrimonio
mueble –principalmente obras de los Salzillo y diversos cuadros expuestos en las capillas, entre
otras piezas–, al mismo tiempo que fue testigo de la extinción de algunas devociones, entre ellas la
de María bajo la advocación del Carmen, cuyo culto quedó establecido en la parroquia a principios
de la década de los veinte debido a la iniciativa del entonces rector, José Abad Pérez, y que a día
de hoy, ningún feligrés ha recuperado; teniendo como antecedente el cuadro destruido en guerra
que representaba a la Santísima Virgen intercediendo por las Ánimas del Purgatorio, existente en
la parte inferior de la torre-campanario (Fuentes y Ponte Parte Primera 1880, 80).
1. Un anhelo del nuevo rector
El principal impulsor de la instauración del culto a Nuestra Señora del Monte Carmelo
en Santa Catalina en el primer tercio del siglo XX fue el presbítero José Abad Pérez. Formado en
el Seminario Conciliar de Valencia, ofició su primera misa en la iglesia parroquial de San Miguel
Arcángel de la localidad valenciana de Enguera, el día 29 de septiembre de 1898; desempeñando
diversos cargos en algunas feligresías de la diócesis de Cartagena. Entre estos, destacaron los de
coadjutor en Santo Domingo de Guzmán en el municipio de Mula; párroco en Las Torres de Co-
tillas, entre 1906 y 1915; cura regente en Beniaján y coadjutor de Nuestra Señora del Carmen en
Cartagena, sin olvidar su labor en las oficinas de la Curia Diocesana hasta su renuncia voluntaria,
por cuestiones de salud propias de su avanzada edad1. El que fuera obispo de Cartagena, monseñor
Vicente Alonso y Salgado, designó a Abad Pérez como nuevo rector de Santa Catalina en enero
1Archivo Municipal de Murcia (en adelante AMM). “Bodas de Oro sacerdotales”, en La Verdad de Murcia, 28 de septiembre de 1948, p. 4.
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