Page 75 - Rosario Corinto 11
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y el grupo desfiló por vez primera en 19248. A finales de 1923 entregó la Aparición del Corazón de
Jesús a Santa Margarita Alacoque con destino a la arciprestal del Carmen, para el que reaprovechó
una cabeza cristífera9.

       En 1924, terminó un San Juan Evangelista para la cofradía homónima de Alhama de Mur-
cia, presidida por el mayordomo Ginés Noguera10. En el año 1925, finalizó el Santo Sepulcro de
Hellín (Albacete), copia del trono-catafalco realizado por el escultor valenciano Juan Dorado Brisa
y su paisano José Jerique para la histórica cofradía de la Concordia de Murcia en 189611, adqui-
riéndose por otra parte una pareja de ángeles alegóricos.

       En 1929, acometió la restauración y dorado del retablo mayor de la iglesia del Carmen de
Murcia, interviniendo también los de las capillas laterales, pudiéndose conocer estos datos gracias a
la labor del investigador Juan Antonio Fernández Labaña. Seguidamente, la directiva de la archico-
fradía de la Preciosísima Sangre le confió la restauración del paso El Lavatorio, magno conjunto de
Juan Dorado Brisa datado en 1904. Los trabajos consistieron en la limpieza de las trece imágenes
y el estofado de las túnicas de Jesús, San Pedro y San Juan, entre otros trabajos12. Por último, en
1934, dirigió las obras de la capilla del Cristo de la Sangre en la arciprestal, siendo éste uno de sus
últimos encargos documentados hasta la fecha13.

       Martínez Fernández fue uno de los escultores que, aparentemente, estaban predestinados
a gozar de un brillante futuro en el campo de la imaginería sacra a lo largo del siglo XX, forjando
lazos de amistad con artistas murcianos coetáneos como Clemente Cantos, Antonio Garrigós, Luis
Garay, Carlos Rodríguez o Pedro Flores14. No obstante, la actividad del taller, sito en el barrio de
San Antolín, cesó cuando falleció repentinamente a finales de mayo de 1939, pasando a colabo-
rar su esposa e hija con otros escultores como Sánchez Lozano, González Moreno –aprendiz de
Miguel– o Lozano Roca, confeccionando pestañas para algunas imágenes que tallaron en plena
posguerra (Nicolás Rueda 2006, 64). Por desgracia, la única pieza documentada conservada de
Martínez Fernández, en la actualidad, es la Magdalena de Alhama, restaurada por Lozano Roca en
los años cuarenta.

       3. La Virgen del Carmen de Santa Catalina
       En 1922, José Abad Pérez –rector de Santa Catalina– confió la hechura de una talla de la
Virgen del Carmen al joven escultor Miguel Martínez Fernández, con destino al templo parro-
quial. En base a la iconografía convencional de la referida advocación mariana, realizó una imagen
tallada en madera policromada que representaba a María luciendo el distintivo hábito carmelita al
mismo tiempo que mostraba el escapulario de la orden, descansando en su brazo izquierdo el Niño
Jesús, que sostiene entre sus manos otro escapulario; portando en su cabeza una corona condal y
una sencilla aureola decorada a base de motivos triangulares.
       En una visita que efectuaron a su taller de San Antolín los conocidos artistas Antonio Ga-
rrigós, Luis Garay, Clemente Cantos y “Sambuliqui” –Carlos Rodríguez–, Miguel Martínez les
mostró la imagen de la Virgen de Santa Catalina, recién terminada, apuntando lo siguiente: “Ayer
estuvo aquí el señor cura don José Abad y algunos sacerdotes, y quedaron bastante satisfechos; cosa
que me alegró porque yo he puesto toda la fe y entusiasmo que he podido en esta obra dentro del
poco precio en que está ajustada”. Teniendo en cuenta los trabajos pendientes en el estudio por
aquel entonces, mencionados en un artículo firmado por Garay, la efigie precedió en el tiempo a
la hechura del Encuentro en la calle de la Amargura para la cofradía del Perdón, paso concluido en

8Como apunte, el restaurador e investigador Juan Antonio Fernández Labaña corroboró que las imágenes originales de Miguel Martínez Fernández fueron
destruidas en 1936, evidenciando que las actuales son obra de Andrés Pujante, y fueron realizadas bajo la supervisión del escultor José Sánchez Lozano.
9AMM. “Traslado de una imagen”, en La Verdad de Murcia, 12 de diciembre de 1923, p. 2.
10“Notas de Alhama”, en Amor y Esperanza, 4 de octubre de 1924, p. 8.
11A Miguel Martínez correspondían únicamente la urna y los ángeles que velaban al Yacente.
12AMM. “Las fiestas de Primavera”, en La Verdad de Murcia, 28 de marzo de 1929, p. 4.
13AMM. “Notas del día”, en Levante Agrario, 31 de enero de 1934, p. 3.
14A modo de curiosidad, Carlos Rodríguez Galiano y Pedro Flores fueron testigos de la toma de dichos del imaginero Miguel Martínez con Ana Rueda
Madrigal, en presencia del presbítero Sotero González Lerma.

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