Page 72 - Rosario Corinto 12
P. 72
del trono a avanzar, cuanto más lento, se recorre menos distancia con cada paso y, en ocasiones, el
peso del trono hace perder la coordinación a los portadores. Este efecto se exacerba en los tronos de
mayor envergadura. Acostumbrados al repertorio y ritmo tradicionales, los anderos suelen perder
el paso cuando llevan detrás a una banda o agrupación de corte moderno, con un ritmo mucho
más lento, pudiendo convertir una procesión en una verdadera tortura debajo del trono.
Esta disminución del tempo viene ligada a la inclusión de marchas andaluzas, compuestas
pensando en el paso sevillano principalmente, un paso que suele ser doble, con lo cual, si la marcha
es un poco más lenta, el vaivén de las imágenes es más pausado y elegante. Cuando trasladamos
ese ritmo al paso militar de Cieza o Cartagena, encontramos que el elegante vaivén de antaño se
transforma en un caminar lento y trabajoso en muchos casos, perdiendo parte de su idiosincrasia.
Para que se hagan una idea, hablando de casos concretos. La popularísima marcha La Esperanza de
María de Alejandro Blanco, pensada para el andar sevillano, tocada a ritmo de Agrupación puede
convertirse en un problema serio para un andero que quiera llevar el paso, mientras que, si ésta
se toca más rápido, sonará acelerada y un tanto chabacana. Esto implica que la funcionalidad del
desfile y la interpretación correcta del repertorio escogido están íntimamente ligadas a la forma de
desfilar característica de cada lugar y, por consiguiente, al tempo característico de su paso.
Por todo lo expuesto, tanto cofrades como músicos que tocan en Semana Santa deben ser
conscientes de que no sólo influye el repertorio escogido en el lucimiento de un desfile proce-
sional, sino que se debe tener en cuenta la calidad interpretativa de la agrupación escogida para
acompañarlos, así como la funcionalidad del propio repertorio y el tempo al que se puede y debe
interpretarse.
72

